miércoles, febrero 06, 2013

Necesidad


Volví sin premeditarlo a las carreteras
simplemente reventé el motor, escapé lejos.
Con la necesidad inconsciente de huir
para sentir por unos días de la suerte
que arrastran los forasteros,
al pisar un nuevo sitio

Buscando un gramo de paz,
encontré todo aquello que dejé en otro continente
me inventé un nombre, una historia
y acabé brindando en un bar de carretera
rodeado de aquellos dulces extraños que nunca preguntan
que es lo que haces tu allí.

Las canciones están ahí. Siempre lo supe.
Las paredes y las camas de los hoteluchos, respiran historias
se asemejan a una biblia creíble de vivencias,
a la fuente del eterno romanticismo
mientras despojan de cualquier prejuicio, a quien las ocupa.

Sentirse vivo es buscar un instante de sombra y de silencio,
perder la vista en un río que nunca estuvo revuelto,
dejar en el suelo el alma y tirarse a la marchanta
perder el tiempo, con arte y buen gusto
y no esperar nada mas.

Gira mas lento el mundo, en los pueblos pequeños
las horas se amontonan como libros sin leer
y el placer consiste en observar y degustar cada instante,
tatuarse aquella complicidad en la memoria,
dibujar aquellas noches en las retinas,
llevarse el perfume de esas camareras,
de dejar un trozo de alma, de propina.