Delante y detrás
no hay ventanas,
solo mil puertas,
de diferentes colores
cuan pastillas
cuan paleta de sórdidos colores
y ninguna llave.
Silencio y un zumbido con tacones,
respiro ausencia.
Un telefono, en la mesa de luz
un vaso, dos hielos,
y seis servilletas escritas.
Extraño aquel instante en el que
extrañaba a alguien
Reparo,
mientras aquella bruma me alcanza
y espero, estatico.
y sigo timando al tipo que fui
para que acepte
al que soy.