Tu casa era un burdel
y todos tenían llaves,
entraban y salían de ti
cuantas veces querían,
y los bares, y esas voces,
el ruido de tus pasos
derrumbó mi paz,
y el fuego, y el hielo
sabanas vacías,
eras lo que buscabas,
eras demasiadas hembras.
Tantísimas ganas
de desaparecer,
tantísimos culpables
tantísimas víctimas
sin quererlo
sin darnos cuenta.
Mariposas que huyen
a otro estomago,
cuentos de terror,
para después de cenar
humo entre nosotros,
distorsión,
noches inertes,
mañanas turbias,
Deja Vu que agota,
y otra pagina que arranco,
para retormarme.
