Y una tarde de estas,
inevitablemente,
nos ahogará el silencio.
Será el momento de volver
sobre nuestros pasos
para borrar casi todas las huellas.
Caer en las mañanas turbias
y arder como aquellas famosas naves
para dejar que el tiempo
de una vez por todas
haga su parte.
Por que una tarde de estas,
como todo el mundo,
buscaremos la normalidad,
necesitaremos respirar:
cortar aquel nudo en la garganta
que nos quita la sonrisa.
Dormir sin sobresaltos,
sin ensuciar las sábanas
con nuestras heridas.
Por que uno tarde de estas
será cuestión de entender
que solo me detuve
para tomar carrera
para poder correr,
como nunca antes,
y volar.