Juguemos a la guerra,
bajo las sabanas,
bajo una luna de cartón.
Bébete mi tiempo:
arráncame los días,
las noches,
y llévate, de paso, mis demonios,
mi karma y tempestades
que yo voy a dejarme hacer.
Juguemos al amor, de telenovelas
sin cicatrices, sin abstinencia,
juguemos a que nadie pierde,
aunque sea
por un rato.