sábado, febrero 18, 2012

Susurros


Todo lo que pudo ser
el viento se lo llevó:
Olvidé, poco a poco, el lenguaje de mi corazón
que latía a la par de nuestro pulso
aquel, que hacía girar al mundo y las palabras
que cubrían nuestras pieles.
Prometí a las estrellas no ver más allá de aquellas luces de neón
de aquellas pieles, de aquellas noches de animales, de aquellos vasos
cargados de indiferencia.
Prometí no respirar, mantenerme inerte, carente de vida
si con todo aquello lograba proteger aquel planeta que habitamos.
Abordé un avión que rebosaba nostalgias y polaroids desenfocadas
dejando aquel edén, aquella piel de caramelo, ardiendo
para enfriar mi corazón.
Naufragué en el nuevo mundo, lustrando con todas las bocas, mi armadura
quemando los bares, superando todos los limites de velocidad
y adormecer todas las noches, aquel cansancio que otorga vivir vacío,
carente, hambriento, con pieles y licor de repudio.
Vuelves toda, cada mañana, de cada día, de los últimos 500
cuando cierro la puerta, y escucho a un cuerpo extraño alejarse.
Vuelves toda, y me susurras al oído, antes de dormir
palabras que aun no alcanzo a oír.