domingo, junio 26, 2011

No (casi) todo lo que brilla, es oro

Arden las horas, se extingen como cerillas
mueren los días en el campo de batalla,
no hay justicia para los amaneceres y el sol,
los atardeceres y una luna desdentada.

Respiro profundo y entra en mi el mismo aire
que otros disfrutaron
y se ensancha mi fuelle, y todo mi cuerpo trabaja
sin pedirme el más mínimo permiso
Mientras sigo observando, todo este film surrealista
carente de principio o descenlace
y caigo en la cuenta
que aun espero algo que no llego a comprender
y se quita las esposas ese porvenir,
mientras rindo culto al universo escondido
detrás de las pequeñas cosas,
y me fumo las noches, a los pies de la cama,
en la que quiero vibrar, mientras prefieres dormir.

No te esperé, como era de esperar
y despues de dejarte aquella canción en tu contestador
corrí como nunca y comprendí
que el plan nunca fue calmarme
o buscar de normalidad.

No aprendi, todavía,
a tapar el sol con las manos,
el país de las maravillas existe solo en libros,
aunque en esta ocasión mi mundo brillaba
y a su vez era de oro.