No se bien donde estamos los dos,
aunque tengo claro donde no.
Se nos queda grande la cuidad
y la palabra amor,
y la palabra adiós,
y el tal vez, y el quizás.
Bailamos mucho, noche tras noche,
nos bebimos la fuente de la eterna juventud,
nos comimos al mundo y sus fronteras,
escribimos un diccionario único y personal,
nos integramos, nos fundimos,
nos amamos. Poco o demasiado.
Y nos pisamos los pies, bailando,
nos emborrachó la fuente,
se impusieron las fronteras,
indescifrable se volvió nuestro diccionario,
nos desintegramos, nos endurecimos,
nos herimos, Poco o demasiado.
Ahora sé donde estamos los dos:
No te ocupes, ni te preocupes por mí.
Esta cuidad es muy pequeña para mí,
y la palabra amor,
y el tal vez, y el quizás,
(...)
Pablo Andrés Judak. Madrid. 03 de Mayo de 2009