miércoles, marzo 11, 2015



Hay amigos que te acompañan toda la vida, y hay otros que simplemente están en el momento indicado, justo cuando los necesitás. Este blog, o diario de vida, me acompañó desde el año 2006 hasta hoy, sin ningún tipo de cuestionamientos o limitaciones. Estuvo ahí, para mí.
La premisa era volcar en él, a modo de catarsis, confesión  o simple disfrute, textos o poemas sin mucha demora y maquillaje. Llevar de alguna manera, un mínimo registro de mi vida. Unas veces desde el cielo, y otras, desde el suelo.
Hoy, siento que aprendí a soltar.
Hoy aplico el “crecer es aprender a despedirse” y cierro este blog, no por haber crecido, pero sí por sentir que no tengo más nada que decir (aunque sea de esta  manera, por este medio). Lo que sigue es darle el cierre que se merece a semejante compañero vital y para eso, vamos a hacer una selección de los textos de estos 8 años y vamos a hacer algo. No se aún qué formato tendrá, o cómo será. Lo importante es que cualquiera podrá tenerlo y disfrutarlo como yo.
Esta bitácora de vida tuvo más de 40.000 amigos en la red, y siento que la mejor manera de pasar página es que todos puedan  tener esas páginas. Ni más, ni menos.