Cae la noche
y el silencio
corta tu aliento
con una navaja de plata.
Las calles se enfrían,
solo algunos valientes beben
de copas vacías.
Hay una luna
que siempre se posa
en el mismo sitio
nos mira y se ríe de nosotros
y los caprichos del destino
mientras la vemos,
cada uno
desde su lugar.