Domingo de reposo,
de vaso vacío y silencio,
de dolor cervical y latencia excesiva,
de ibuprofeno y té negro.
Domingo nublado y jodido
se entrevé por las cortinas
marrones.
Domingo sin pena ni gloria
anacrónico e insípido
sin desayuno compartido,
sin palabras en el aire,
sin azúcar, sin traspié.
Domingo de rodillas,
voy a elegir vivir
un día más.