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| Los & Cía, yo y El Heredero en camerinos. |
Recién ahora logro sacar un ratito de calma y silencio para digerir todo lo que paso anoche. Veníamos preparando esta fecha durante todo marzo y las expectativas eran grandes. Siempre fui de pensar que los pingos se ven en la cancha, y nada importa más, que el momento en el que uno se sube a un escenario. Hay que darlo todo. dejarse la piel y la garganta.
Anoche, luego de algunos desperfectos técnicos y climáticos salimos a escena, con ganas y energía. Fue un repertorio honesto y cuidado, y hasta me di el pequeño gusto/placer de hacer un pequeño set acústico y una versión de Una inquietud persigue mi alma, del gran Ivan Ferreiro.
La banda sonó.. y vaya que sonó. Nos abordó la tranquilidad que brinda el ensayo duro y me sentí seguro y dado al disfrute. No queríamos que acabe. Podría haber tocado aquel repertorio dos veces seguidas y creo que ni así hubiese extinguido las ganas.
Sin dudas, fue una noche deluxe y entrañable.
No todos los días uno no quiere bajarse del escenario y tocar el suelo.
Como siempre, agradezco a todos los que se acercaron anoche a escuchar, a pesar de la lluvia y también tengo que agradecer con el cuore en la mano, a la pedazo de banda que suena cada vez mejor, y me siguen en todas.
Ni siquiera la lluvia pudo con nosotros. La montaña rusa sigue en su carrera loca y no me quiero bajar.
