martes, mayo 28, 2013

Como perro con dos colas.

Estamos condenados a la felicidad. Lo que suele suceder es que, por nuestra naturaleza, siempre acabamos por joder o postergar las cosas. Acaba siendo una obligación existencial, el salir a buscar lo que creemos nuestro, lo que dejamos en un rincón, y defenderlo con uñas y dientes. Con el corazón, por sobre todas las cosas. De otra manera, no tendría sentido, aquel arte de vivir.

Tengo que admitir que en un momento dado sentí que el sentarme en casa a oír las canciones no llegaría nunca. Pero aquí estoy. Después de 3 años. Después de varios productores, después de Madrid y Buenos Aires.
Las canciones ya hablaron, y lo hicieron en voz alta. Lo que será mi primer material serio ya está en la recta final. Hizo falta mucho, pero muchísimo trabajo para que hoy estén en mis manos versiones finales de las canciones, que solo necesitan un empujón auditivo favorable, para considerarse "terminadas".

Y ahí estoy yo, como un nene con chiche nuevo, escuchando con el alma esas partecitas de mí. Esas armonías que sobrevivieron al tiempo, a la distancia y a mi jodida personalidad perfeccionista.

La fotografía que al fin llegó. (Gracias, R., por capturar el momento preciso)

Falta realmente poco para que pueda decirles con orgullo que terminé, que el barco (al fin!) ha llegado a buen puerto, aunque aprendí con los años que los discos no se terminan. Se abandonan, pero con la sensación en el cuerpo, del trabajo bien hecho.
No tengo otro deber que el de agradecer a todos los que colaboraron, aguantaron e hicieron el enorme esfuerzo de entender mi intención canción tras canción, a los sumaron y restaron, a todos aquellos que creyeron en el proyecto, sea en Madrid y Buenos Aires. El disco es una suma de retazos vuestros / las canciones son vuestras.

Pronto. Muy pronto podremos escucharlo juntos.

Salud!