Pocas veces uno se encuentra con un punto de vista tan especial, en forma de canción. Siempre he dicho que mis dos ciudades son Baires y Madrid. Para la segunda tenía como himno "Yo me bajo en Atocha, de Joaquín", pero de Baires aun no encontraba la canción que llegara a representarla tal y como es, más allá del mito y lo típico que puede verse a simple vista.
Muchas veces estamos ante un millón de eventos sin importancia que acaban por ser mágicos. Que sumados forman una ciudad y le dan identidad, y por distracción o simple costumbre no vemos. Para disfrutarlos solo basta desmarcarse por un momento de lo que somos y colarnos en la piel de otros. En los ojos de quien todo lo ve por primera vez.
Xoel, llegó como tantos llegaron, pero se llevó lo mejor.
Muchas veces estamos ante un millón de eventos sin importancia que acaban por ser mágicos. Que sumados forman una ciudad y le dan identidad, y por distracción o simple costumbre no vemos. Para disfrutarlos solo basta desmarcarse por un momento de lo que somos y colarnos en la piel de otros. En los ojos de quien todo lo ve por primera vez.
Xoel, llegó como tantos llegaron, pero se llevó lo mejor.