pero no en la boca que las cuenta.
Ayer necesitaba tu amor
hoy solo necesito un cuerpo extraño
donde recuperar todas las noches que perdí
esperandote.
Necesito ruido para no escucharme,
algo de anestesia y alas para escapar de mi,
en el momento en que el corazón comience su queja.
Cuelgo mis guantes, mis ilusiones,
y reestreno mi armadura.
Comienzo entonces, una carrera de fondo:
Poco a poco voy sacando de mi vida, tus restos.
Primero tus promesas. Una a una se van yendo,
mirando la escena, de reojo, con una ligera mueca
parecida a una sonrisa.
Luego caen tus ojos, cerrados, inertes
luego tu cuello, tus piernas, tus muñecas, tu puente.
Parte por parte van saliendo,
son arrastrados por aquella brisa de olvido
que solo conoce una dirección.
Buena suerte en tu regreso a la normalidad, niña.
Buena suerte en tu regreso a la normalidad, niña.
Respiro y metodicamente continuo mi tarea,
hasta el momento de cerrar la ventana,
con el punto que finaliza esta oración.