martes, octubre 02, 2012

Humedad

Los días de humedad
mis huesos suenan y mi cuerpo habla:
me recuerda todo el ajetreo de los años
todas las historias vividas, los finales felices
los desagradables, y el dolor en las rodillas, mis caídas
de pequeño, de adolescente, de hace días atrás.

Los días de humedad se condensan sobre mis hombros
y, como preámbulo de una gran tempestad, tus fotografías
y crujen mis las muñecas, se sonrojan mis cicatrices
y te abres paso en mi memoria.
Como un gato en la oscuridad te mueves cautelosa
avanzas sobre mi mesa de noche,
te cuelas en mi cama, bajo el edredón:
te quedas toda
hasta que las nubes caprichosas huyen a otro sitio
y las aceras comienzan a secarse y el viento cambia de rumbo.

Te despiertas en silencio, te vistes y te marchas,
hasta la próxima lluvia.