domingo, julio 01, 2012

Fervor

El fervor de la vida en las calles
con miles de almas, vibrando
buscando la eternidad 
en un bar, en un coche, en una cama.
Los minutos caminan, kamikazes,
sobre una cuenta regresiva hacia la nada
y el bullicio de una ciudad que conmueve
hasta a los adoquines, 
en las calles de San Telmo
y el alcohol, y la música que brota
y el verso que se saben de memoria, los Romeos
que cazan inocentes por las terrazas, 
y aquella sensación de correr sin la correa.

La vida intentando meterse por mis poros
susurrando en mi oído una cura milagrosa
que no consigo entender.
El amor es un alacrán que tarde o temprano
se clava el aguijón,
y yo, escueto y solo, deseando dormir,
cosiendo mis párpados, con la oscuridad
que nada logra ocultar,
que siempre pierde.

Quizás fuimos una droga
tenaz, furtiva, 
que nos marcó de por vida
con una dulzura casi imposible
y no nos deja ser ni salir, 
respirar, esta noche
como todos los demás.