lunes, diciembre 26, 2011

Con papas fritas


Todos mueren por ser queridos y perfectos,
y librarse de esos kilos, de esos traumas
y de los borrachitos pesados de los bares, a las 3 de la mañana.

Todos mueren por ser recordados en placas,
y dejar huella en este mundo, y ser el alma de las fiestas
y llenar su vida de cosas, y a esas cosas de espectadores.
Librarse del pasado, aunque siempre fue mejor, y mueren
por no morirse en el intento, de llegar a la luna y plantar la bandera,
y construir un condominio y un casino y un burdel
y mueren por sobrevivir y volar sobre el mundo y tocar el cielo.

Todos mueren ser parte de la tele, por botox, la Ferrari y el status
el talon de aquiles, la polla de Siffredi y el diafragma de Pavarotti
y aquel puesto de gerente que te resuelve la vida,
y las acciones del petroleo de dubai...
Mueren por comerse con papas fritas a los 7 pecados
y por salvarse con la lotería y cambiarse el color de la piel,
el millón de amigos de facebook, y el twitter, y el yahoo
y el ipad, el ipod y el idiot y el Vip.

Todos mueren por todo, pero ya nadie se muere por amor.