Voy a dejar correr el aire
las horas y días
voy a dejar que circule libremente
la tinta en mi pluma
mirar fijamente el contraste
del humo de mi cigarro en el ambiente
y no voy a hablar de amor.
Por que paso el tiempo y eché de menos esta paz
este silencio que rompo,
golpeando las teclas de la vieja Olivetti
recorrí miles de kilómetros para encontrarme, y comprendí,
que no pertenezco ningún sitio
no nací en ningún lugar,
no escapé,
no volví de ningún país.
Soy de todos los rincones que pise,
de todas las ciudades, los hoteles y aeropuertos,
soy de todas las camas donde dormí,
de todos los bares que cerré,
y luna siempre fue la misma,
y los abrazos,
y los besos y caricias,
y los escenarios.
Mi mundo es aquel que me emborracha, que me besa,
que me arranca lágrimas a punta de pistola,
mi mundo es el mundo mismo, entero
y sus protagonistas viven en mi,
y yo intento perdurar dentro de ellos,
hasta que una noche cualquiera
tal y como esta
quepa toda esta historia
en una canción.