Mujeres sin pedigree,
perfume olvido,
semanas bisiestas, con toque de queda.
Agua en las venas,
silencio y decibelios,
una pizca de nada, alineando todo.
Amanecer contracturado por seguirle el ritmo a las serpientes
es acelerar el paso aproximandose al abismo,
dejar a un lado el paracaídas,
saltar y sonreír
resumir,
replantear
el final feliz.
Maletas repletas de vacío
rosas, espinas y tijeras
y treinta noches,
burdeles y hospitales,
en cuidad variedades.