Nunca superé del todo
el trastorno de haber nacido.
Demasiadas ruidos, voces
demasiadas luces, tacto
no era mas que el preámbulo
de lo que me esperaba.
Y no me quedo otra
que estrenarme en el mundo, llorando
y lo hice tan fuerte, que logre
que aquel hospital,
aquellas personas, entiendan
que quería cantar
y algún día
contarlo todo en una canción.