lunes, noviembre 15, 2010


Días extraños. Que no malos
Edificios raros, semáforos y viento
un reloj de arena que sufre vértigo
cada vez que lo volteo.

El cuento de nunca empezar,
mi soledad y tu recuerdo
buscan dentro del pensamiento
entre todos esos fuegos de artificio..

Habría tanto que contarte
puede que el tiempo me erosione,
ablande los huesos que sostienen la armadura
o simplemente te extrañe bien
sin motivo aparente y sin pretensiones.

Cualquier bar es una excusa para atiborrarse de recuerdos
y me agota pensar que siempre estoy pensando.

Vuelvo a ser un libro al que le faltan paginas,
vuelvo a escuchar los pájaros, de madrugada
soñando en voz baja, aguantando la pedrada
me trago las palabras, y me caen mal.