Una mañana desperté, sin saber quien eras
perdí la cabeza y no hubo milagro precedente.
Descubrí que dios no existe, y tampoco los ángeles
me quite las vendas de los ojos
y no hubo espejo que romper.
Salí y corrí contra el tiempo, busque un callejón
encontré una copa y dos o tres sonrisas,
sonaba de fondo una canción familiar,
se esfumo el país de las maravillas
y cerré el circulo.
