domingo, noviembre 01, 2009

Epicedio

Me recordaré levantando la ceja, entre las arrugas

fumando a pesar de las criticas de mi medico joven, recién recibido,

intentado aclararme la garganta antes de emitir palabra,

con un material literario o discográfico, publicado y decente

con un curriculum interesante según las criticas pedantes

y un respeto que supongo me habré ganado.


Me recordaré sin un plan de pensiones,

confiando en la benevolencia de Sadaic, o la Sgae

firmando mi cuarto divorcio, vaciando habitaciones

enternecido por el invierno bajo mi ventana,

adorando la inmensidad de las cosas mas simples

con una vida que a estas alturas no fue tan dura.

Con mas ganas de quedarme que irme.


Me recordaré paseando por Madrid, Buenos Aires, ó Nueva York

me recordaré amando hasta perder la cabeza, el cuerpo, el corazón

y recordaré al único amor que tuve, entre todos los amores,

me recordaré dando cátedra de todo lo que no fui, de todo lo que aposté, doblé y perdí.

Me recordaré obsceno y ambicioso, verde y desafinado

sentado frente al mar, minúsculo, ante semejante inmensidad

con Richard Bach, con Nick Drake resonando en los oídos.


Me recordaré abrazando a los míos, en los aeropuertos, entre tantos exilios

Me recordaré emocionado y abstraído, al bajar de un escenario

y mi primer concierto, y el último.

Las caricias de mi Madre,

las miradas de mi padre,

la ausencia de maldad, en ellos.


Me recordaré pellizcando mi brazo, para creer que todo fue un sueño,

que el camino fue muy corto, que me quedan pendientes

para que todo vuelva a empezar, al terminar este texto