Me recordaré levantando la ceja, entre las arrugas
fumando a pesar de las criticas de mi medico joven, recién recibido,
intentado aclararme la garganta antes de emitir palabra,
con un material literario o discográfico, publicado y decente
con un curriculum interesante según las criticas pedantes
y un respeto que supongo me habré ganado.
Me recordaré sin un plan de pensiones,
confiando en la benevolencia de Sadaic, o la Sgae
firmando mi cuarto divorcio, vaciando habitaciones
enternecido por el invierno bajo mi ventana,
adorando la inmensidad de las cosas mas simples
con una vida que a estas alturas no fue tan dura.
Con mas ganas de quedarme que irme.
Me recordaré paseando por Madrid, Buenos Aires, ó Nueva York
me recordaré amando hasta perder la cabeza, el cuerpo, el corazón
y recordaré al único amor que tuve, entre todos los amores,
me recordaré dando cátedra de todo lo que no fui, de todo lo que aposté, doblé y perdí.
Me recordaré obsceno y ambicioso, verde y desafinado
sentado frente al mar, minúsculo, ante semejante inmensidad
con Richard Bach, con Nick Drake resonando en los oídos.
Me recordaré abrazando a los míos, en los aeropuertos, entre tantos exilios
Me recordaré emocionado y abstraído, al bajar de un escenario
y mi primer concierto, y el último.
Las caricias de mi Madre,
las miradas de mi padre,
la ausencia de maldad, en ellos.
Me recordaré pellizcando mi brazo, para creer que todo fue un sueño,
que el camino fue muy corto, que me quedan pendientes
para que todo vuelva a empezar, al terminar este texto