Las canciones son de alguna u otra manera hijos, o descendientes.. Resultados mejorados de su progenitor, o su creador. El resultado casi perfecto a un calculo inexplicable.No puedo sentirme de otra manera con ellas, aunque sé que como los hijos, (aunque en esos temas ya no suelo pronunciarme) terminan siendo de nadie. Volando del nido en cuanto sus alas tienen la medida justa. Esta claro que las canciones son de quien quiera escuchar, de quien se acerque y la observe y la entienda, y la mime, y logre, quizás ir un poco más allá: sintiendo como suyo el momento en el que fue concebida.
Las canciones son fotogramas precisos de un preciso momento de nuestras historias.
Alguien dijo que si uno abre un libro cualquiera en una pagina cualquiera, es muy posible que así y todo se sienta identificado con alguna de sus palabras. Y las canciones, que a veces también son libros, también son papel y tinta cumplen esa función.
Nos acompañan durante nuestra vida, y suelen ser inmortales. Uno se siente un poco abrumado al saber que lo que de una noche, de una tarde en una habitación sale, a veces sin siquiera pedir permiso, puede perdurar durante años y años. Es una idea que cuesta digerir, aunque gratifica y engrandece a quien de alguna u otra manera puro llegar a componerla, o a darle forma. Por que además de los recuerdos, o de la manera en que llegamos a calar en las personas que nos rodean: nuestra huella, están también las canciones. Que honor.
Ultimamente vivo a base de canciones. No encuentro algo mejor que hacer. Ahí están. Siempre.
Son las únicas que perduran con el tiempo.