lunes, junio 01, 2009

A good feeling

Fotografía de archivo: El Andrés de antaño, with 18 years old

Me cuelgo la guitarra y retomo las canciones. Retomo el bloc, las servilletas, y todo en lo que se pueda escribir.
Este año es el año, me dije, y parece que lo es: Para bien y para mal.
Soy como una diminuta araña que teje su tela, llevo años haciendolo. Creo que este año la podemos terminar. Supongo que mis depredadores naturales decidieron tomarse un descanso. Por que voy jodido, un poco maltrecho, pero voy. Digamos que nuevamente estoy en el camino.
No es un drama: es lo que hay.
El Stand by me, paso a Alone. Me quedo sin aire en las algunas cuestas, aunque voy trepando las importantes.
Cambios y mas cambios que tengo que tragar, asimilar, y guardar bajo la alfombra para que no me coman por dentro día tras día.
Pero este es el año.
Me cuesta mucho escribir. Hay toneladas para contar, puede que sea por eso. Afilo el lápiz y me revuelco entre palabras. Tiro de las viejas frases, de los primeros acordes. 
Sé que las tormentas se acaban cuando uno logra abrir el paraguas, o se pone a cubierto. Mi paraguas tiene una gran lista de la compra de la vida, que cada vez se engrosa más. Eso es positivo. Positivo y grato.
A priori ensayos, viajes y mi bloc de notas expectante. Muy pronto voy a vibrar con Los Sospechosos Habituales, que aceptaron acompañarme en el Segundo Jazz. Espero traducir la vibración. Estar a la altura con ustedes. De a poco voy encontrando al Andrés de antaño, el ilusionado por el trabajo bien hecho. Lo veo con cariño, con respeto. Lo extrañaba bastante, a decir verdad. Atrás quedaron las formalidades protocolarias, y el horario como permiso a la creación. Voy retomando viejas costumbres, viejos derrapes. Me voy retomando, también. 

Y sigo entero. Entero y loco.

(This it is the year)