El sofá es un continente perfecto
en el que ella y yo somos los reyes
donde no hay relojes que marquen las horas,
solo mate y cenicero, botellitas con mensajes
en el idioma que ella y yo inventamos.
El sofá es cuidad que no tiene leyes,
basta con no dejar los pies fuera de la manta,
aplicar un beso, una caricia de vez en cuando,
un mirada, una sonrisa.
El sofá es una autovia sin carriles,
la cárcel sin barrotes, la puerta sin llaves,
el perfume inolvidable, el rincón desesperado
en recreo de los niños, de los amantes.
El sofá es un continente que solo ella y yo conocemos