
Viene bien de vez en cuando,
hacer un paréntesis y corchetes
y comillas e intervalos,
dejar pasar el tiempo,
verlo irse como aquellos autobusesen la carretera.
Parar significa dejar de ir tras la perdiz,
no intentar ocupar ese primer puesto,
ser el último en la fila,
no oír, ni ver, ni escuchar...que más me da.
Es desaparecer por un instante,
del tiempo y el espacio,
formar parte de las cosas inertes,
de los muebles de la casa, las plantas, las viejas fotografías,
subirse a las leves corrientes de calor de cada ambiente,
sentarse. Pintarse de otro color, ver el cielo y las nubes pasar...
Toda esa magia desproporcionada,
toda esa luz que nos rodea,
que bien viene de vez en cuando.