EL ALIÑO DE LA ENSALADA. (nueva seccíon presentada por Javi Kief)
El calendario nos recuerda que el 8 de diciembre es el día que mataron
hace 26 años a John Lennon. Por esa época, Andrés Judak era un yogurín, que se lo hacía todo encima como es lógico. Anoche y con la misma edad… le echó huevos y frialdad al presentar con todas las papeletas y miles de dosis de improvisación, el segundo directo en acústico de su nueva etapa, acompañado de dos músicos tan bien parecidos como virtuosos, Jesús López a la guitarra y Juanlu en las percusiones. Es una primera toma de contacto hacia lo que será el año que viene, es decir, conciertos con banda. Ayer hacía frío, azotaba el viento con tremenda furia como el jinete injustamente al caballo. Era un día extraño como lo son todos los que no han salido de Madrid… dado el puente más largo del año. Apenas un puñado de corazones calientes y atrevidos, quizá elegidos, se acercaron al Café La Fontana, un bar cálido, lleno de amigos de toda la vida, de humildad obrera y buen rollo. La sala es acogedora, bien decorada, luces mínimas y velas, incienso y estuco de ocres y azules.
El escenario es amplio y a priori no está mal, hay sitio para todos.
Luego un retraso de rigor de media hora, el trío juntos y revueltos se subieron y Andrés comenzó el recital, leyendo, curiosamente un poema inspirado en una canción propia, con guiños recurrentes a los maestros, pongamos que hablo de Joaquín, Sr. D. Luis Eduardo Aute…
Y empezó a cantar sus canciones de siempre, algunas nuevas, alguna
versión, alguna sorpresa. El repertorio de canciones propias fue el siguiente: Ahora, 4am, Entre todo lo que no tengo, Eras hermosa, Nos quedan las palabras, Marinero, SOS Musa, Mucha vida por aquí. Y las versiones, que siempre son un regalo, un homenaje, un detalle… fueron: Mi enfermedad (Los Rodríguez), Caminando en círculos (Quique González), Aunque tú no lo sepas (Quique González), Una de amor no correspondido (Javi Rial), El sitio de mi recreo (Antonio Vega) con el sentimiento a flor de piel en la interpretación de Jesús y Flaca (Andrés Calamaro) para terminar, con la colaboración del público coreando una de las más bellas melodías que se hicieron en la música actual. Cabe destacar que en Caminando en círculos Andrés invitó a cantar a un servidor que hizo todo lo que pudo y que jamás va a olvidar estos momentos tan mágicos, porque ahí arriba uno se olvida de todo y creo cada vez más firmemente que puede que me vuelva adicto, como terapia de choque perfecta y barata. Gracias amigo.
Y otro momento imperdible fue Una de amor no correspondido, un clásico de Trastero 23, anterior grupo de Andrés. Contó con el autor de la canción, Javi Rial (exguitarrista de Trastero). Ambos hicieron una interpretación de dúo de voces prodigiosa, en una ranchera que recorre tonos emocionantes y rememoraba buenos tiempos pasados.
Y sin más nos dejaron con más ganas de concierto, pero todo tiene un fin, y se empezaba a hacer tarde; de todos modos, creo que no se quedó corto y que funcionó la fórmula de sobriedad en las canciones y la ebriedad verbal entre tema y tema. A veces hay que reirse un poco ¿verdad?.
A mí en particular me deja un aspecto balsámico, los acústicos suelen tener ese efecto en mí, y las letras de Andrés tienen algo que no me deja indiferente y siempre algo con lo que me reflejo. Esperamos a enero para ver qué tal suenan estas canciones con banda. Canciones que algún día llegarán a algún sitio, o al menos pasarán. Allí estaremos, siempre al acecho.
Javi Kief
El calendario nos recuerda que el 8 de diciembre es el día que mataron
hace 26 años a John Lennon. Por esa época, Andrés Judak era un yogurín, que se lo hacía todo encima como es lógico. Anoche y con la misma edad… le echó huevos y frialdad al presentar con todas las papeletas y miles de dosis de improvisación, el segundo directo en acústico de su nueva etapa, acompañado de dos músicos tan bien parecidos como virtuosos, Jesús López a la guitarra y Juanlu en las percusiones. Es una primera toma de contacto hacia lo que será el año que viene, es decir, conciertos con banda. Ayer hacía frío, azotaba el viento con tremenda furia como el jinete injustamente al caballo. Era un día extraño como lo son todos los que no han salido de Madrid… dado el puente más largo del año. Apenas un puñado de corazones calientes y atrevidos, quizá elegidos, se acercaron al Café La Fontana, un bar cálido, lleno de amigos de toda la vida, de humildad obrera y buen rollo. La sala es acogedora, bien decorada, luces mínimas y velas, incienso y estuco de ocres y azules.
El escenario es amplio y a priori no está mal, hay sitio para todos.
Luego un retraso de rigor de media hora, el trío juntos y revueltos se subieron y Andrés comenzó el recital, leyendo, curiosamente un poema inspirado en una canción propia, con guiños recurrentes a los maestros, pongamos que hablo de Joaquín, Sr. D. Luis Eduardo Aute…
Y empezó a cantar sus canciones de siempre, algunas nuevas, alguna
versión, alguna sorpresa. El repertorio de canciones propias fue el siguiente: Ahora, 4am, Entre todo lo que no tengo, Eras hermosa, Nos quedan las palabras, Marinero, SOS Musa, Mucha vida por aquí. Y las versiones, que siempre son un regalo, un homenaje, un detalle… fueron: Mi enfermedad (Los Rodríguez), Caminando en círculos (Quique González), Aunque tú no lo sepas (Quique González), Una de amor no correspondido (Javi Rial), El sitio de mi recreo (Antonio Vega) con el sentimiento a flor de piel en la interpretación de Jesús y Flaca (Andrés Calamaro) para terminar, con la colaboración del público coreando una de las más bellas melodías que se hicieron en la música actual. Cabe destacar que en Caminando en círculos Andrés invitó a cantar a un servidor que hizo todo lo que pudo y que jamás va a olvidar estos momentos tan mágicos, porque ahí arriba uno se olvida de todo y creo cada vez más firmemente que puede que me vuelva adicto, como terapia de choque perfecta y barata. Gracias amigo.
Y otro momento imperdible fue Una de amor no correspondido, un clásico de Trastero 23, anterior grupo de Andrés. Contó con el autor de la canción, Javi Rial (exguitarrista de Trastero). Ambos hicieron una interpretación de dúo de voces prodigiosa, en una ranchera que recorre tonos emocionantes y rememoraba buenos tiempos pasados.
Y sin más nos dejaron con más ganas de concierto, pero todo tiene un fin, y se empezaba a hacer tarde; de todos modos, creo que no se quedó corto y que funcionó la fórmula de sobriedad en las canciones y la ebriedad verbal entre tema y tema. A veces hay que reirse un poco ¿verdad?.
A mí en particular me deja un aspecto balsámico, los acústicos suelen tener ese efecto en mí, y las letras de Andrés tienen algo que no me deja indiferente y siempre algo con lo que me reflejo. Esperamos a enero para ver qué tal suenan estas canciones con banda. Canciones que algún día llegarán a algún sitio, o al menos pasarán. Allí estaremos, siempre al acecho.
Javi Kief